La mayor parte de las iniciativas de marketing e innovación fracasan. Entre las causas, unas tienen que ver con que no conocemos profundamente a los clientes, les hacemos encuestas pero no conocemos profundamente sus valores. Lo que dicen los clientes no sirve para llegar a su corazón y crear una experiencia sensorial-emocional. Y cuando conocemos a los clientes no llegamos a llamar la atención ni a emocionar lo suficientemente de manera que despilfarramos esfuerzo y dinero. El neuromarketing ayuda a reducir este despilfarro y a acertar en las propuestas de valor y en su comunicación.

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