El aprendizaje y la transformación, sin menospreciar a la parte cognitiva, tienen una profunda base emocional. (Javier Elorriaga Bilbao en su libro Ingeniería Humanística 2000).

Javier Elorriaga Bilbao (1935-2014) demostró que el aprendizaje aumentaba cuando se involucra al cuerpo, es decir, que tomar parte, sentir, tocar y hacer en interacciones con los demás…. aumenta tanto el aprendizaje como el recuerdo mucho mas que solo ver y oír. Por tanto la dimensión clave del aprendizaje es corporal, emocional a inconsciente. (La Ingeniería Humanística es una disciplina que combina conocimientos y metodologías de la Inteligencia Emocional, Psicología Positiva, Entrenamiento y Neurociencias para ayudarnos a comprender los procesos de aprendizaje y transformación a nivel personal, educativo, empresarial y social.)

La importancia de gestionar la atención

Disponemos de la atención como una brújula, como un mecanismo de orientación. Tenemos una atención inconsciente biológica que se orienta automáticamente a lo que se mueva, se oiga, se sienta… pero es la atención consciente la que necesitamos para aprender y evolucionar.

La atención consciente es necesaria para que veamos lo que miramos, para que escuchemos lo que oímos, la atención es necesaria para entender lo que escuchamos, para aprender y para que recordemos lo aprendido. La atención es una capacidad limitante por su escasez y si algo no tiene el enfoque atencional no existe, no se escucha, no se ve, no se aprende y no se memoriza.

En un entorno estresante , la atención se dirige hacia lo peligroso o amenazante, desapareciendo al instante de otros estímulos potencialmente interesantes y la curiosidad y el aprendizaje desaparecen.

Solemos a veces prestar atención a lo que hacemos aquí y ahora pero para aprender necesitamos una atención anticipatoria, buscadora y alimentada por una o varias emociones agradables que hacen de guía, de movilizadoras y de atractores.

La atención es una ventana que se abre por dentro de cada persona. Cada uno elige libremente donde la pone y no puede estar en varios sitios en el mismo espacio-tiempo.

La atención no se pide, la atención no se exige, ni se impone…no podemos obligar a estar atentos, el interés  no se fuerza, sino que se despierta, se causa y se genera a través de emociones como la sorpresa y la curiosidad.

curiosidad

¿Desde que emociones podemos mejorarnos o transformarnos?

La sorpresa por ejemplo, es clave porque es un mecanismo biológico automático de prestar atención con los 5 sentidos al estímulo sorprendente. Curiosamente, aunque es una emoción muy breve, te saca súbitamente de la rutina y el foco atencional se reduce al estímulo perdiendo temporalmente la capacidad de ser lógico, es decir, la información entra en nosotros sin pedir permiso. Por eso lo inesperado, lo diferente y la novedad resulta atractivo y es un buen antídoto de la rutina, de lo monocorde, homogéneo y de lo aburrido.

Aunque si a alguna emoción le debemos dar el peso mayor en el aprendizaje es a la curiosidad. No se escribe mucho sobre la curiosidad, de hecho, algunos no saben que es una emoción.

La tenemos por defecto de niños cuando preguntamos, miramos, tocamos…es la atracción que genera en nosotros lo nuevo, lo diferente…y es entonces cuando algo se convierte en interesante y puede llegar a ser una pasión vital.

La curiosidad resulta clave para la supervivencia. Los circuitos de la curiosidad son los mismos que usamos para buscar agua, alimento, sexo.. es decir, la curiosidad es un mecanismo biológico de supervivencia. Y dado que tiene el neurotransmisor dopamina como el sexo, alimento… es fuente de placer, es decir, aprender desde la curiosidad resulta placentero. Dado que la curiosidad muestra actividad en estructuras límbicas como el hipocampo y en el córtex prefrontal, existen evidencias del papel de la curiosidad en la memoria y en el aprendizaje.

La curiosidad es el Deseo de ver, observar, averiguar o investigar  algo con atención, son las ganas de escuchar, es el interés en saber, la motivación de probar y la expectativa positiva de hacer algo diferente ante situaciones de aburrimiento, duda, incertidumbre, desconcierto, problemas, incongruencias, contradicciones, paradojas…que nos hace buscar una información o conocimiento específico y guardarlo en nuestra memoria.

La curiosidad permite poner la atención fuera de nuestra conversación privada, permite alejarse de la “cháchara mental” imparable que tenemos con nosotros mismos, liberarnos de hacer juicios  y poner la atención en los objetos, en las personas o en los hechos que nos rodean…y en nosotros mismos. Podemos conectar con temas, personas u objetos sin juicio crítico previo, con foco abierto, con ansia de aprender… es el enfoque y la actitud ideal ante lo desconocido.

La curiosidad nos saca de la apatía y  nos impulsa a preguntar a otros y a preguntarnos a nosotros mismos “por que”, “como” y “para que”. Quien no pregunta no enriquece su punto de vista con la opinión de otros, no recoge nueva información de puntos de vista diferentes, no conecta con quienes piensan diferente…podría quedarse en un enfoque único, rígido y limitado. Las preguntas surgen en nuestro córtex cerebral y las verbalizamos después de que nuestro sistema límbico se ve activado por la dopamina y la serotonina.  Si el miedo nos frena o nos hace escapar, la curiosidad hace el efecto opuesto y complementario. La curiosidad nos hace movernos, nos activa y nos impulsa a la acción hacia lo desconocido, lo nuevo, lo incierto, lo misterioso…sin miedo, con apertura y deseo de aprendizaje.

Muchas personas se han instalado en su zona conocida, en lo que ya es, en lo que hay…y en esa falsa sensación de seguridad útil, desconectan su curiosidad, como si ya no fuera necesario aprender, como si ya no se requiriera descubrir, como si ya no hubiera nada que crear, nada que explorar o nada que innovar. Están literalmente viviendo en el pasado, cerrados al nuevo conocimiento y con respuestas rígidas no adaptadas a las nuevas realidades.

Frecuentemente tememos el futuro, tenemos miedo lo que vaya a suceder, pero el control del futuro no es posible ni tiene sentido, en cambio una actitud de apertura a la curiosidad y confianza, puede ser lo mejor para una respuesta adecuada a la situación que se nos presente.

Hazte cargo de como te sientes. Aprende a vivir con curiosidad

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