1.- Mecanismos desconocidos “cuerpo-cuerpo” de las enfermedades.-

Los científicos e investigadores están descubriendo complejos mecanismos ocultos en cómo se generan y sanan diversas enfermedades.

Se sabe que el corazón y el intestino son capaces de producir oxitocina y serotonina respectivamente, es decir, además de sus funciones de mover sangre y asimilar, son también glándulas que producen hormonas y afectan a otras partes del cuerpo.

Por ejemplo la diabetes hasta hace muy poco se creía que la regulación de la glucosa era una comunicación entre el páncreas, el hígado, los músculos y la grasa. Sin embargo  una hormona del esqueleto, los huesos se comportan como unas glándulas, parece que influye en el modo en que el cuerpo procesa el azúcar.

Gerard Karsenty de la Columbia University Medical Center descubrió que una sustancia que fabrica el hueso, la osteocalcina, enviaba señales a las células de la grasa y al páncreas responsable de segrega insulina. Esto resulta clave para la diabetes 2 y la obesidad.

Ronald Kahn, catedrático de la Harvard Medical School, describe que las señales del sistema inmunológico, el cerebro y el intestino desempeñan un papel fundamental en el metabolismo de los lípidos, especialmente en el caso de la diabetes tipo 2

2.- Conexión oculta “cerebro-órgano” en las enfermedades.-

Los científicos e investigadores están descubriendo recientemente mecanismos ocultos en los que el cerebro interviene en cómo se generan y sanan diversas enfermedades físicas. El cerebro se conecta y comunica con el páncreas, hígado, corazón, intestino…con todo el cuerpo.

Un nuevo actor en la gestión de la glucosa es el propio cerebro. Hasta hace muy poco no se ha explorado el papel del cerebro en su regulación. Ahora se ha visto en ratones que, al suprimir los receptores de insulina en el cerebro, los animales no podían regular adecuadamente la glucosa y acababan desarrollando diabetes.

Pero es más, un deterioro en las mitocondrias de ciertas neuronas del cerebro, inhiben la producción de insulina del páncreas. ¿Una conexión cerebro-páncreas?

Parece que el cerebro se conecta con el páncreas, hígado, intestino, huesos…y que es el auténtico regulador del metabolismo de la glucosa y posiblemente de otras enfermedades.

3.- ¿Qué parte del cerebro se conecta con los órganos y tiene capacidad de regularlos?.-

 Realmente el cuerpo está representado en el cerebro a través del sistema propioceptivo y el cerebro está en el cuerpo a través de los nervios y de todas las neuronas distribuidas por el cuerpo.

En la regulación del metabolismo el hipotálamo es clave. Un pequeño grupo de neuronas del hipotálamo, llamadas POMC (ProOpioMelanoCortina), detectan e integran señales que informan sobre el estado energético del organismo y activan las respuestas fisiológicas oportunas. Estas neuronas POMC son sensibles a las fluctuaciones en nutrientes como la glucosa, ácidos grasos o aminoácidos y están implicadas en el control de la cantidad de insulina que segregan las células beta del páncreas.

Los científicos observan por primera vez que esta comunicación entre hipotálamo y páncreas depende de la actividad de la proteína mitofusina 1.  Un aumento desproporcionado  de la producción de especies radicales de oxígeno (ROS) en las neuronas POMC del hipotálamo del cerebro afectan al páncreas.

Cuando falla la dinámica mitocondrial en estas neuronas POMC , las células beta del páncreas pierden su capacidad de segregar insulina para responder al aumento de glucosa. Por lo tanto, el hipotálamo se comunica con el páncreas y lo condiciona.

Antonio Zorzano, investigador del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona),  explica que el mismo mecanismo está relacionado con “la obesidad, síndrome metabólico,  pero también tenemos pruebas de que hay una relación entre dinámica mitocondrial y cáncer de hígado y posiblemente también la haya con enfermedades neurodegenerativas”

4.- Hipotálamo, clave en el estrés y las emociones.-

El hipotálamo es un centro coordinador, capaz de integrar la información emocional y sensorial ya que recibe información de lo que está sucediendo en las vísceras, y está al tanto de lo que ocurre fuera (desde la retina le llegan señales visuales) y también recibe información de la corteza cerebral, de la amígdala, del hipocampo, del sistema endocrino y afecta al cuerpo.

Stephen Ranson en 1932 implantó electrodos en el hipotálamo de diversos animales. A través de la estimulación eléctrica del hipotálamo, Ranson generó diversas reacciones autonómicas a los animales como erección capilar, alteraciones en la motilidad gastrointestinal, presión sanguínea o ritmo cardíaco.

Un investigador de la Universidad de Zurich, Walter R. Hess, demostró que la estimulación eléctrica de varias localizaciones del hipotálamo podía inducir diferentes respuestas de ataque y de defensa. W.R. Hess estudió los efectos de la estimulación eléctrica del hipotálamo era capaz de generar en los animales patrones característicos de respuestas emocionales de miedo y de furia. En 1949, Hess recibió el premio Nobel por sus trabajos sobre el papel del hipotálamo en la coordinación y regulación funcional de los órganos internos.

Si el hipotálamo es tan importante en la coordinación cerebro-cuerpo, parece evidente que el estrés y las emociones, juegan un papel importante en la enfermedad. Richard F Thompson aseguraba que “El hipotálamo es uno de los pocos lugares dentro del sistema nervioso central, en que la estimulación produce configuraciones de conducta emocional” Richard F. Thompson, 1973. Fundamentos de Psicología fisiológica (2009), p. 649.

El hipotálamo coordina la expresión emocional a través de la regulación de los sistemas neuroendocrino, motor y autónomo. Es la sede del control de nuestro inconsciente biológico y también responsable de las respuestas de simpaticotonía y vagotonía del sistema nervioso autónomo.

5.- Mitocondrias, emociones y estrés.-

Las mitocondrias son los orgánulos del interior de las células capaces de generar energía en forma de ATP. El correcto funcionamiento de las mitocondrias es clave de la salud y sus daños causa de multitud de enfermedades.

Los radicales libres son moléculas inestables (perdieron un electrón) y altamente reactivas que ataca a las moléculas que están a su alrededor para obtener su estabilidad. La molécula atacada se convierte entonces en un radical libre y de esta manera se inicia una reacción en cadena que dañará muchas mitocondrias y células.

Además de la polución, los procesos normales del organismo producen radicales libres como el metabolismo de los alimentos, la respiración y el ejercicio. Una actividad exagerada que implique actividad simpática fuerte con mayor tasa respiratoria produce mas radicales libres. El estrés cognitivo, el estrés emocional, el estrés alimenticio, el estrés físico y social aumentan los radicales libres que pueden dan lugar a daños en las mitocondrias de las neuronas POMC que afectan a diversos órganos del cuerpo..

mitocondria

Los radicales libres toman electrones de los lípidos y proteínas de la membrana celular, que al ser dañada, no podrá cumplir sus funciones como el intercambio de nutrientes y la limpieza de materiales de desecho, haciendo imposible el proceso de regeneración y reproducción celular. En el interior de la célula, los radicales libres atacan el DNA (material genético) que provee la matriz para la replicación celular, impidiendo a la célula su reproducción y por eso contribuyen al proceso del envejecimiento y la enfermedad.

En resumen, se puede afirmar, cada vez con mayor base científica, que el estrés oxidativo en las mitocondrias “no es un efecto”, sino una de las causa del daño y la destrucción celular.

La melatonina, que produce la glándula pineal del cerebro, es un compuesto natural, que produce el organismo humano y es un excelente antioxidante endógeno, y combate eficazmente a los radicales libres, frena la producción de óxido nítrico, es decir, una doble actividad antioxidante y antiinflamatoria que protege del envejecimiento y la enfermedad.

La teoría mitocondrial del envejecimiento indica que el aumento de los radicales libres de oxígeno y nitrógeno alteran la función mitocondrial. En el envejecimiento, disminuye progresivamente la eficiencia de la cadena de transporte electrónico (CTE) y la producción de ATP, lo que contribuye a la disminución de funciones cognitivas como la memoria. Estas alteraciones son similares a las que ocurren en procesos neurodegenerativos e inflamatorios, tales como el Parkinson, Alzheimer, Huntington y ataxia de Friedreich…

Durante los últimos años se ha evidenciado la importancia de vivir en un estado emocional normal, evitar el estrés y potenciar el efecto neuroprotector y antienvejecimiento de la melatonina. La melatonina natural con sus efectos antioxidantes se produce de noche por lo que un buen descanso así como la relajación y meditación, ayudan a estar más protegidos del daño de los radicales libres y ayuda a prevenir y sanar enfermedades.

Como decía Santiago Ramón y Cajal:

– Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

– Hay que hacer vibrar a las neuronas dormidas con emociones y sentimientos.

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Tomas Elorriaga

Biólogo

tomas.e@humaning.es

 

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