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Empiezo a tomar conciencia de lo que supone ser yo.

Me he ido liberando de las creencias y del condicionamiento que desde que somos niños nos ha sido impuesto

Durante muchos años me he dado cuenta que no he sido yo

Después de muchos años, me he ido encontrando a mí mismo

Trato de no actuar como un “pollo sin cabeza” en un hacer frenético

Me he observado a mí mismo y he dejado de engañarme.

He dejado de prohibirme, culparme y limitarme.

Trato de no ser arrogante ni de imponer nada a los demás

Me he liberado de la comodidad y del miedo.

Ya no temo tanto lo que piensan o digan otros, ni busco imitar a nadie

Ahora no me siento tan dependiente de lo que piensan los demás,

Hoy no soy tan esclavo del agradar a los demás

No necesito tanto el reconocimiento de otros.

Tampoco quiero que los demás cambien o sean como yo quiero que sean

No me exijo tanto ni exijo a los demás

Trato de aceptarme y amarme.

Estoy dejando de juzgarme y trato de no juzgar a nadie

Tengo mi propio proyecto de vida, un sentido de propósito vital.

Estoy más en lo que pasa dentro de mí que en lo que pasa “fuera”

No quiero convencer a nadie ni tengo razón

Aprendo cada día y miro con curiosidad.

Soy mi propio referente.

Rindo cuentas a mi mismo

Aprecio el aire, el mar, los montes, los sabores, las caricias y el juego…

Me siento conectado con lo que pasa a los demás

Doy gracias por todo y por nada

Saboreo las pequeñas cosas de la vida.

Tomo conciencia de lo que supone ser mi auténtico yo

Confío en la vida

Y estoy en paz conmigo.

Actúo en conciencia

Ayudo a otros a que sean ellos mismos

Estoy en coherencia con mi auténtico ser.

 

Tomas Elorriaga

http://www.humaning.es

http://www.banpro.es

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Necesidad de hacer las paces con el pasado que está muy presente.-

Puede ser un proyecto de innovación “ de aprendizaje”, puede ser alguien que nos ofendió, un resentimiento hacia alguien…ocurrió hace tiempo. Quedó una herida emocional.

Este resentimiento por algo o alguien en hechos pasados que nos ofendió, esa decisión de la que nos arrepentimos… nos quita energía, nos pone en “modo supervivencia” o produce un “secuestro emocional” cuya victima somos nosotros mismos aquí y ahora.

Puede ser un enfado con uno mismo por hechos del pasado, por culparnos o culpar a otros por cosas que sucedieron hace tiempo. El inconsciente no olvida, los hechos del pasado generan emociones bloqueantes y nos condiciona hoy.

Los perdones que mas usamos no sirven para aliviarnos.-

No nos han enseñado a perdonar.

Cuando suelo considerar necesario hacer las paces con otros y conmigo mismo suelo usar varios tipos de perdón… que ahora se que no funcionan.

Por ejemplo el “perdono pero no olvido” no es perdón. Lo podemos dulcificar, pero nos hacemos trampas a nosotros mismos. No sirve para nada. Se hace desde el ego, desde el rencor. Ni yo me siento bien ni el supuesto ofensor se alivia. Es la garantía de mantener abierta la herida emocional.

Este perdón nos mantiene en el conflicto. Las armas siguen en alto. Tu decides no olvidar y el otro sabe que no es olvidado. No es un perdón auténtico sino una declaración de guerra. Sabe que podría recibir la venganza mientras quede en la memoria del ofendido. La pérdida de energía y el impacto del pasado en el presente es alto.

PERDON 3

Cuando somos conscientes quitamos eso de que “no olvido”. Nos damos cuenta que hay que olvidar. Hay que dejarlo atrás. Es entonces cuando practicamos lo que consideramos como el perdón auténtico… y que no lo es.

Es el “yo te perdono”. Suena bien pero es falso. Posiciona a uno como perdonador y al otro como perdonado. Deja a uno arriba y al otro abajo. Alguien te ofendió y le disculpas al otro. El otro hizo el mal.

El problema es que mantiene la perspectiva del EGO de que el otro te ha ofendido, que te han atacado. Te posiciona como victima.

PERDON 4

El perdón que funciona debe afectar al INCONSCIENTE. Debe ser muy profundo. El perdón que alivia es el que no deja emociones desagradables colgando, el que donde había un odio,  miedo, culpa, vergüenza, asco o tristeza deja calma, serenidad y tranquilidad EN TI MISMO. Disuelve.

No es suficiente que los demás te pidan perdón. No basta que tu les pidas perdón. Es mas profundo.

Si deseas considerar perdones que alivian haz click:

https://tomaselorriaga.com/2014/09/04/emociones-y-el-perdon/

Hermanos con aita y ama en el 50 aniversario

Tomas Elorriaga en familia

www.humaning.es

Somos máquinas de juzgar. Juzgamos de manera automática e imparable.

Juzgamos nuestras relaciones, a familiares, a amigos, juzgamos a compañeros de trabajo, juzgamos a nuestros clientes y ellos nos juzgan a nosotros. Juzgamos TODO.

juez-pelucaOpinamos sobre todo sin parar. Emitimos veredictos. Comparamos y diferenciamos. (Vaya!, estoy juzgando que juzgamos)

Cada vez que pensamos hacemos juicios. El pensamiento es juicio. Juzga nuestro Ego , que es dual, y busca sobrevivir y a veces es temeroso, envidioso… (vaya, sigo juzgando)

Juzgamos a competidores, juzgamos ideas, juzgamos intenciones, juzgamos noticias, juzgamos decisiones, juzgamos innovaciones… emitimos sentencias de bueno o malo, oportuno o inoportuno, válido o no válido, pasa o no pasa… Podemos ser injustos porque no tenemos toda la información del otro, todos somos diferentes, imperfectos, nada es todo fluye de manera dinámica y cambia, no hace al otro mejor, no ayuda a los demás.

Cuando alguien reacciona muy airoso, con enfado…  ante lo que interpreta fuera, es un tema de el. Los juicios hablan de nosotros, no de los demás.

Los juicios que hacemos a los demás, son los juicios que atraemos para nosotros. Todos los juicios que hacemos a otros, en realidad , nos los hacemos a nosotros mismos. Y nos proyectamos en nuestros juicios. Seremos los juicios que lanzamos contra los demás. Fuera no hay nadie.

Juzgar no es inocuo para ti. Te lleva al pasado, a emociones dolorosas que revives, te lleva a futuros que temes y que no existen salvo en tus proyecciones. Te hace perder energía en lo único que tenemos, el presente, el aquí y ahora.

Observa como haces juicios y verás lo que estas atrayendo a tu vida personal, social y profesional.

Hay que dejar de juzgar. ¿Cómo? Tomar conciencia de que no hay amenaza externa. Hay seguridad.

No hay escasez. Hay abundancia.

No hay separación. Todo es uno.

Todo es para bien. No hay nada que temer.

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Tomas Elorriaga

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