Conciencia de la necesidad de un nuevo Liderazgo para un nuevo Tiempo.-

Estamos viviendo un periodo de grandes reestructuraciones, en el que todos los sistemas económicos, empresariales, sociales, tecnológicos, comerciales, gubernamentales… deben ser repensados, pero todavía no han emergido los nuevos diseños. El momento es de gran cambio permanente y multidimensional; cambia todo y mucho. Lo que antes funcionaba bien, ahora no funciona.

Las empresas decidieron transformarse, creando nuevos modelos de negocio y ofreciendo nuevos productos innovadores, nuevos servicios diferenciadores y demandando nuevas formas de trabajo, nuevas competencias, nuevos valores, nuevas relaciones… Esta situación convierte nuestro entorno laboral en el más volátil, imprevisible, complejo y ambiguo de la historia…y necesita de un nuevo modelo de liderazgo.

Los datos sobre compromiso en plena era del conocimiento, es que cerca del 90% de los profesionales no están emocionalmente comprometidos con sus organizaciones, tienen menor rendimiento y el 80% deja su empresa por su mala relación con su jefe, perdiendo talento valioso e imprescindible para la empresa.

La gran mayoría de los líderes son conscientes de las limitaciones actuales en los enfoques clásicos del liderazgo y requieren nuevos modelos de gestión social para optimizar el rendimiento y asegurar los resultados de sus organizaciones.

El Liderazgo Positivo. Pequeños cambios, grandes resultados.-

Resulta obvio en plena economía del conocimiento que no tener empleados comprometidos se paga muy caro en las empresas.

Si hubiera que destacar un factor clave que influye significativamente sobre el compromiso, el clima laboral, las relaciones , equipos y resultados en las organizaciones, es el estilo de liderazgo.

¿Qué estilo de liderazgo? Si el talento es clave para generar el conocimiento que requieren los procesos de innovación, los “trabajadores del conocimiento” son los propietarios de sus talentos y no requieren imposiciones, ni controles jerárquicos, ni antiguos patrones de jefatura clásica. Los modelos antiguos de evaluación, liderazgo, remuneración, comunicación…son inadecuados.

Las organizaciones están diseñadas para la estabilidad por lo que los líderes especifican qué se espera de los empleados, quién depende de quién, cuáles son los objetivos, qué procedimientos se emplean y se les controla para chequear que lo hacen.

El desafío del nuevo liderazgo es influenciar y movilizar a las personas, para que desarrollen la motivación para hacer lo que se “debe” hacer. El desafío del nuevo líder es ayudar a crear lo nuevo y movilizar a las personas para implementar estos cambios. Las personas flexibles, adaptables, seguras y optimistas superarán a las más rígidas, temerosas y pesimistas, difíciles de cambiar. Un líder positivo define y transmite su visión optimista, establece objetivos desafiantes, moviliza e incentiva, sin mandar ni imponer nada.

Tras años de enfoque en lo negativo, en el estrés, ansiedad, depresión, problemas… surge la Psicología Positiva con Martin Seligman que se centró en las evaluaciones de personas en empresas que presentaron resultados extraordinarios.

El liderazgo positivo busca resultados extraordinarios, es un liderazgo de desviación positiva. Una de las claves es la desviación hacia lo positivo y centrarse en las brechas de abundancia en vez de escasez-carencia. “Lo contrario de lo malo, no es lo bueno, sino lo excelente” decía Javier Elorriaga (Ingeniería Humanística 2000).

Implementando las 4 claves del Liderazgo Positivo.-

Como aumenta cada vez más la sensación de inestabilidad en las organizaciones, la mayor garantía de futuro es establecer una nueva relación con los profesionales.

La mayoría cree que cuando los negocios les vayan bien, tendrán bienestar y podrán hacer inversiones; pero están profundamente equivocados. Su creencia es que los resultados van a crear el buen ambiente y compromiso que necesitan, pero es justamente al revés. Sólo una minoría de líderes saben cómo crear nuevas realidades. El bienestar no es la consecuencia sino la causa de resultados y puede ser permanente y estable.

El Liderazgo Positivo es la innovación en la gestión de las personas. Combina una visión positiva ilusionante con la generación de climas y relaciones emocionales positivas, con un alto propósito para permitir que surja la confianza y la ilusión que permitan el compromiso voluntario de los profesionales.

El rol de los líderes es crear entornos donde las personas trabajen desde sus fortalezas permitiendo una actuación extraordinaria, centrándose en lo que eleva a las personas, lo que marcha bien en las organizaciones, lo que sabemos hacer, lo que es estimulante, lo que se ha experimentado como bueno y lo que es positivo.

Las investigaciones comprueban que la existencia de un Clima Positivo, donde prevalecen las emociones positivas, conduce a la optimización de la actuación de los individuos y de los grupos y al alcance de desempeños superiores a lo normal.

El trabajo cognitivo se hace mejor desde estados emocionales positivos. Cuando sentimos emociones agradables, somos más creativos, estamos más motivados, formamos mejores equipos y relaciones, estamos psicológicamente mas cerca de “nuestra mejor versión” y físicamente tenemos mejor salud.

Inducir y fomentar estas emociones (alegría, confianza, amor, apreciación, etc.) y reducir emociones negativas (miedo, rabia, ansiedad, etc.) provoca un aumento significativo de la capacidad cognitiva, de la retención de informaciones, de la creatividad y de la productividad de los empleados, que se sienten más seguros y aumentan su desempeño y productividad.

Las relaciones sociales positivas –las conexiones que elevan el espíritu asociadas con interacciones interpersonales de los individuos– tienen efectos beneficiosos sobre numerosos aspectos del comportamiento humano y de la salud. De hecho, abundantes estudios reflejan que las relaciones sociales positivas afectan a los sistemas hormonal, cardiovascular e inmunológico, mejorando, por lo tanto, la salud, el bienestar, el rendimiento en el trabajo, las relaciones y los resultados.

Estos líderes positivos identifican entre sus empleados a quienes vigorizan positivamente a otros y los apoyan. Esto es importante porque las investigaciones confirman que la energía positiva es cuatro veces más importante para pronosticar el desempeño.

La búsqueda del sentido de la vida es una necesidad humana universal y la relación entre este sentido y el significado del trabajo es un factor fundamental. Las personas que consideran que su trabajo es sólo un empleo, buscan beneficios financieros y materiales y tienen un desempeño normal. Por otro lado, los individuos que hacen lo que les gusta y su trabajo es su vocación, sienten su trabajo como una contribución social tienen un desempeño superior al normal. Cabe al líder ayudar a cada uno de los liderados a encontrar su vocación y desarrollar un sentido y significado positivos de su trabajo. 

El liderazgo positivo muestra que para obtener resultados extraordinarios, los líderes deben aprender a crear un ambiente de trabajo extremadamente positivo. Deben aprovechar los puntos fuertes de cada uno, en vez de concentrarse simplemente en las debilidades. Los líderes deben aprender a elogiar y promover emociones positivas como aprecio, comprensión, esperanza, humor, optimismo, gratitud y perdón. Tienen que desarrollar e incentivar las relaciones de apoyo mutuo a través de una comunicación positiva en todos los niveles y brindar a los liderados un profundo sentido de significado y propósito del trabajo.

Los líderes predican humildad y hablan de escucha, pero hay demasiado ego y existe una profunda desconexión entre lo que se es, lo que se dice y lo que se hace. No nos sorprenden los bajos niveles de compromiso, confianza, y los bajos rendimientos. “Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”.

 Para conseguir implementar los nuevos conceptos del Liderazgo Positivo se debe ir más allá de saber unas técnicas, debe haber un cambio de comportamientos y actitudesSe deben desarrollar nuevas creencias y valores. Se debe tener el coraje de creer que se puede ir más allá de lo normal, confiar en la capacidad y en la buena voluntad de las personas, en las posibilidades de la excelencia superior al límite.

Una ventaja competitiva difícil de copiar es generar contextos donde los profesionales puedan elegir estar comprometidos, por eso el liderazgo positivo es el modelo que mejor se adecúa a la empresa orientada a las personas, a la organización basada en el conocimiento, a la empresa innovadora, y a la organización saludable, y, por cierto, es enormemente rentable.

foto tomas 2018

Tomas Elorriaga

Director de BANPRO

www.banpro.es

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