Definir la situación actual como una crisis financiera no solo es una superficialidad, sino que no recoge otros cambios que se están dando en el planeta ni ayuda a poner remedios a futuro.

Esta situación proviene, en mi opinión, de la ausencia de unos valores éticos de unos señores, el seguidismo de otros señores a dichos objetivos no éticos y que posteriormente se ha convertido en crisis financiera, económica, social… principalmente para el resto de las personas.

Para unos los valores éticos nos vienen dados por la filosofía, para otros nos vienen de las religiones, para otros no existen… pero aunque para algunos pueda ser así, si nos fijamos, las personas somos seres sociales, provenimos de grupos que en el pasado supieron conjuntarse por el bien del grupo y que todavía hoy vivimos en familias, barrios, comunidades, organizaciones… somos seres sociales. La persona no tiene porque someterse al grupo, no podemos ir en contra de la dignidad de las personas y tampoco podemos dañar al sistema social en nombre del egoísmo de unos pocos.

Cuando tomamos la perspectiva social, y no la individual aislada, veremos que un egoísmo exagerado a costa de dañar o destruir al resto de personas no tiene ningún sentido. Cada organización, institución, empresa …puede desear lo mejor para si mismo, los mayores beneficios, el crecimiento a ultranza… pero aunque hay dudas que se pueda crecer ilimitadamente en un mundo limitado, el crecimiento vendrá dando valor a los demás, sirviendo a los demás, pero no engañando, mintiendo…o dañando a los demás. Incluso a los poderosos, no les interesa destruir la sociedad en la que tienen un buen posicionamiento, porque se destruirían a si mismos.

Las dinámicas sociales tienen sus leyes y cuando se vulneran…pasa lo que pasa. ¿Cómo se regulan estas dinámicas sociales?¿Cómo podemos gestionar estos valores éticos? ¿Cómo se generan los valores que permiten que personas y organizaciones prosperen?

Muchas veces cuando vamos a decidir, innovar, marcar objetivos, definir un plan, marcar una visión…sentimos que algo no está bien, que algo no encaja, que dicha acción no debe hacerse, pero no sabemos porque. Sentimos que algo nos dice que no, que no está bien hacerlo, que no debemos hacerlo. ¿Qué es eso? Son emociones sociales, son respuestas emocionales morales, que se producen de forma instantánea, pues son las mismas reacciones viscerales que ayudaban a la supervivencia de las comunidades en el mundo primitivo.

Además de las emociones básicas, Antonio Damasio nos describe las emociones sociales como la compasión, vergüenza, lastima, culpa, desdén, celos, envidia, orgullo, admiración… Que se muestran necesariamente en grupos y que ayudan a regular las relaciones entre personas de comunidades, organizaciones y equipos.

Antes de hacer algo socialmente perjudicial, alguien ha sentido que no era correcto, que no se debía hacer… de valores que nos llevan a las situaciones actuales. ¡Luego decimos que ahora es una crisis de confianza! ¡Pues claro, pero su origen es mucho antes!

Propongo profundizar en las emociones sociales

Tomas Elorriaga.

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