Emociones, clave de tu bienestar.-

Todos deseamos el bienestar, pero la felicidad no viene por lo que tienes, por lo que logras, nunca viene por nada de fuera de ti, sino que es una decisión personal consciente e intencional de cada día.

Algunos se enfadan y se culpan cuando las cosas no son como ellos quieren que sean, otros temen los cambios o se angustian con el futuro, otros se ponen tristes cuando comparan su situación con sus expectativas o las de sus padres…. Pero difícilmente podemos ser felices sin sentirnos emocionalmente bien.

Las emociones son poderosas. Influyen en tu estado de ánimo, en tu motivación, en tu cuerpo e incluso en tu carácter, tu lenguaje, tus decisiones y tu conducta. Las emociones provocan reacciones fisiológicas por estar relacionadas con hormonas como el cortisol y la noradrenalina que llegan a todas las células de tu cuerpo a través de la sangre, y con neurotransmisores como la dopamina, serotonina o acetilcolina de tu cerebro.

Como regular emociones y estrés .-

Klaus Scherer, de la Universidad de Ginebra, y Richard Lazarus, de la Universidad de California en Berkeley, propusieron que un factor clave para regular las emociones es la cognición. Las habilidades y procesos mentales relacionados con el conocimiento, como la atención, creencias, memoria, juicio, razonamiento y toma de decisiones—, que nos permite interpretar los acontecimientos de manera consciente o inconsciente y darle un matiz emocional. Podemos por tanto utilizan nuestro poder de dirigir la atención a lo positivo, podemos dirigir nuestro pensamiento, podemos cuestionar nuestras creencias irracionales, podemos usar otro lenguaje interno o externo ….

No obstante otros investigadores, como el neurocientífico Antonio Damasio, de la Universidad del Sur de California, piensan que las respuestas del cuerpo son más importantes que cualquier interpretación de las emociones. Su principal argumento es que los cambios en el cuerpo que acompañan a las emociones pueden alterar la experiencia. Es decir, que la mejor regulación emocional es desde la corporalidad, respiración, relajación, silencio…

En un experimento reciente científicos alemanes y canadienses encabezados por Johannes Michalak de la Universidad de Hildesheim encontraron que así como el estado de ánimo afecta a nuestra posición al caminar, también la forma de movernos influye en nuestro ánimo. Los investigadores mostraron a los 39 participantes en el experimento una lista de palabras positivas y negativas. Después los pusieron en una máquina para andar con un medidor de si el estilo de caminar era “alegre” o “depresivo”. Los participantes no sabían esto del medidor y se les pidió que caminaran. Al finalizar el ejercicio tuvieron que escribir las palabras que recordaban de la lista. Quienes caminaron “depresivamente” recordaban muchas más palabras negativas que los otros. ¡El cuerpo afecta fuertemente a la mente!

william james

Ya lo decía William James. “Las emociones dependen de lo que hacemos. Nos sentimos tristes porque lloramos. Tenemos miedo porque temblamos. Una reacción corporal (llorar), provoca la emoción (estar triste).

Estos experimentos científicos demuestran que las adecuadas estrategias de entrenamiento mental, emocional y corporal podrían inducir cambios positivos y perdurables en el cerebro y cuerpo que transformen nuestra manera de experimentar las emociones.

Plasticidad cerebral y emociones .-

Richard J. Davidson ha sido pionero en mostrar la base neurológica de las emociones, ( The Emotional Life of Your Brain 2012) y ha popularizado el concepto de neuroplasticidad, que el cerebro es maleable y pueden crearse nuevas conexiones y nuevas neuronas (neurogenesis).

Para Davidson el bienestar mental y emocional es una habilidad, una competencia que puede aprenderse y cultivarse con entrenamiento, y ha demostrado cómo la meditación impacta positivamente en el cerebro, siendo famosos sus estudios que monitorean la actividad cerebral de monjes tibetanos.

davison

Richard J. Davidson y otros expertos en emociones y cerebro, han encontrado evidencias científicas de que podemos enseñar a nuestro cerebro a modular las emociones.

Davidson dice que tenemos “evidencias que nos sugieren que la meditación, incluso durante tiempos cortos, de algunas semanas, puede inducir cambios confiables en el cerebro.
La plasticidad del cerebro permite que modifiquemos nuestras emociones, o al menos la forma en que las experimentamos. “Encontramos que la mayoría de las personas puede aprender a transformar sus emociones por medio de ciertas técnicas y prácticas.”

“Somos capaces de tener cambios de gran escala en formas que van más allá de lo que reconocíamos hace 20 años”, refiere R. Davidson.

Mindfulness, cerebro y cuerpo.-

La atención plena o mindfulness que pone énfasis en el “estar aquí y ahora presente sin juicio”, consiste en poner atención en el ritmo de la respiración. Ayuda a restablecer la concentración y la atención plenamente en el presente, cada vez que la mente divaga.

En 2005, la neurocientífica Sara Lazar y sus colegas de la Universidad de Harvard reportan que en 20 meditadores experimentados algunas regiones cerebrales asociadas con la atención y la sensación tenían mayor grosor comparadas con las de 15 voluntarios que no practicaban meditación. En particular, la corteza prefrontal y la ínsula anterior derecha (vinculada con la expresión corporal de las experiencias emocionales) tenían más espesor, sobre todo en los sujetos de mayor edad, al contrario de lo que sucede naturalmente durante el envejecimiento, en el que estas áreas cerebrales se van adelgazando.

También producían menores niveles de la hormona cortisol, indicadora de estrés, durante la realización de algún ejercicio mental de aritmética con cierto grado de dificultad. Es decir, hay alteraciones también a nivel corporal.

Emociones y Genes.-

Una de las evidencias más impactantes de esta capacidad que tenemos de cambiarnos a nivel de cerebro y cuerpo, se relaciona con las modificaciones en la expresión de los genes por cambios ambientales, y que no afectan la organización del genoma.

El neurocientífico Eric Nestler descubrió que el estrés social crónico puede alterar la expresión de los genes que regulan el hipocampo y el núcleo accumbens (una región cerebral asociada con emociones positivas), y que estos cambios afectan la fisiología y la conducta de los individuos, con el añadido de que pueden heredarse a la siguiente generación.

Unas adecuadas estrategias de entrenamiento mental, emocional y corporal podrían inducir cambios positivos y perdurables en el cerebro y cuerpo que transformen nuestra manera de experimentar las emociones.

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Tomas Elorriaga
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