Todos los días vivimos con miles de pensamientos y miles de emociones en nuestro ser

Somos ametralladoras de lanzar pensamientos, que casi no podemos parar de decirnos cosas, de hacer juicios… y somos también esponjas que absorben muchas emociones de todo tipo e intensidad en nuestra vida personal y profesional

De vez en cuando necesitamos lanzar emociones, expresarlas. Pero cuando nos abrimos a sentir, frecuentemente expresamos las emociones “socialmente correctas”

Hay, sin embargo en todos nosotros, algunas emociones que decidimos consciente e inconscientemente, no expresar.

Las ocultamos porque no está bien expresarlas, porque nos duelen mucho, porque nos traen recuerdos de hace muchos años, porque nos incomodan, porque desnudan una parte íntima nuestra…

Algunas emociones no nos permitimos expresar.

Por esta razón expresamos emociones superficiales, no siempre auténticas y nos guardamos para nosotros algunas emociones dolorosas.

Todas las emociones que no expresamos hablan de nosotros a gritos y  se imprimen en nuestro estado de ánimo, en nuestra corporalidad, afectan a nuestra salud, relaciones, a la eficacia profesional, al ambiente de trabajo, ambiente familiar… afecta a tu bienestar y al de los tuyos.

Lo que niegas, se refuerza

Lo que no se expresa, se imprime

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Tomas Elorriaga

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A nivel personal:

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