Tras haber creado muchos Centros Tecnológicos haciendo un gran esfuerzo económico y tras promocionar la creación de Unidades de I+D Empresariales por doquier, cabe ahora hacer una reflexión sobre su impacto en la generación de valor para las empresas y la sociedad… y su validez como modelo.

 Mi observación es que los conceptos de innovación en los que se fundamentan, están hoy muy debilitados:

  •  Durante un tiempo I+D e Innovación eran sinónimos. Innovar era hacer I+D. En esta situación, fomentar la innovación significaba fomentar el I+D.
  •  Hoy se demuestra que existen al menos 10 tipos diferentes de innovaciones que una organización puede realizar y que sólo unas pocas (2-3 a los sumo) son tecnológicas y 1-2 son de I+D.
  • Se evidencia que las innovaciones de mayor potencial en la generación de valor (modelo de negocio, organización, marca, canales…) no se basan en la tecnología ni en el I+D.
  • Nesta ha demostrado en U.K. que la Formación y Desarrollo de capacidades de las personas y la Mejora Organizativa es la que mayor contribuye al crecimiento de la productividad, que asciende a más de un 10% del total, frente al 2% de la I+D. ¡5 veces mas resultados!
  •  Queda patente que la innovación no tecnológica o sin el concepto de I+D tradicional tiene mucho mayor impacto que la innovación tecnológica en los resultados de las organizaciones, se ha puesto de manifiesto que dicho modelo está en crisis.

 Se está volviendo a demostrar, creo que por enésima vez en los últimos años,  la falta de correlación entre las inversiones en I+D y los resultados en innovación para las organizaciones. De hecho las organizaciones que hacen innovaciones relacionadas con Personas y Organización obtienen mejores resultados que las que hacen I+D.

Eficiencia de la Innovación: Una vez reflexionado sobre los resultados que genera el I+D a través de sus CCTT debiéramos ahora hablar de lo que cuestan, para obtener el ratio de eficiencia en la innovación, es decir, la división entre valor generado y valor invertido.

 El flujo de dinero invertido en este concepto de Centro Tecnológico es muy alto  sin contar con como se favorecen las subvenciones a los CCTT frente a otros agentes de innovación que precisamente tratamos las innovaciones relacionadas con las organizaciones, los equipos y las personas. Creo que lo que aportan hoy como resultado los Centros Tecnológicos y lo que cuestan al país está cuando menos desequilibrado.

En mi opinión, si de verdad como país queremos ser referentes de innovación, debiera equilibrarse el dinero que nuestras instituciones ponen para innovar para cada tipo de innovación, con el impacto que tiene en las organizaciones y la sociedad. En caso contrario asistimos a un despilfarro que como país no nos podemos permitir, dedicando más recursos a lo que menos resultados genera. Si como se demuestra, las innovaciones relacionadas con Personas y Organización tienen mayor impacto que la I+D, los presupuestos dedicados a la innovación debieran seguir esta misma proporción cuando en realidad está justamente al revés.

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Lo normal es que las empresas acudan a Banpro cuando tienen problemas y observan que no pueden resolverlo por sí mismas, pero a veces, ese momento es ya demasiado tarde. “Lo ideal es que nos llamen cuando todo está bien o ante un problema incipiente” sostienen. Para actuar frente a la crisis, la consultoría da varias recomendaciones. “No hay que desaprovecharla. Hay que afinar la estrategia, realizar las acciones pendientes, cambiar de rumbo si es necesario, pensar diferente, mirar con otro enfoque estratégico, reflexión y accion…” en definitiva tomar riesgos en malos tiempos. Aún así, son de la opinión de que es mejor innovar en buenos tiempos. Para épocas de bonanza o de vacas flacas, en Banpro cuentan con una extensa línea de actuación en materia de innovación para que las empresas
generen dinámicas de innovación: en los sistemas de gestión; herramientas para crear innovación en el producto, en el servicio, en la marca… “La innovación es la clave para crear nuevos ingresos y mantener los márgenes, de ahí el poder que tiene hoy en día” resaltan.

Fundada en el año 1992, Banpro es una Consultoría de Dirección e Innovación, especializada en la Implantación,
Formación y Desarrollo de Métodos de Gestión avanzada en diferentes áreas de actividad. No es una consultoría tradicional que dice lo que se debe hacer, tal y como explica Tomás Elorriaga, director de la empresa, “creamos juntos y hacemos a medida del cliente en dinámicas que se sostienen en el tiempo”. La firma vizcaína trabaja en el
País Vasco, Cantabria, Navarra, Burgos, La Rioja y Zaragoza principalmente, tanto para pymes como para grandes empresas y en sectores tan diversos como comercio, servicios, industria y organizaciones en general.
Las personas valen mucho En Banpro están convencidos de que la mejora real, sustancial, es hacer valer más a las personas, “recuperar sus valores, su actitud, desarrollar sus capacidades, que quieran mejorar, que se movilice la inteligencia de todos” afirma Elorriaga. ¿Pero ésto se puede educar? Tomás afirma rotundamente que sí.
“El temperamento, la personalidad, y la energía son muy difíciles de alterar; pero la actitud y la conducta, los valores, las creencias y la voluntad son modificables si se utiliza la tecnología adecuada: la ingeniería humanística”.
Así, Banpro partiendo de la premisa de que ‘mejorar personas, mejora procesos y resultados’, tiene diferentes
líneas de actuación: • Estrategia: se realizan reflexiones estratégicas, donde se realizan procesos participativos en los que suele tomar parte todo el personal de la empresa.
• Organización: transformaciones organizativas, se rompe la pirámide, la función y el puesto y se crea una organización en red con equipos autogestionados donde se
genere Deseo y Compromiso, unidades autónomas de gestión… orientadas al cliente.
• Personas: equipos de alto rendimiento, liderazgo, comunicación, medición de la satisfacción, gestión
por competencias, planes de formación…
• Procesos: gestión por procesos, reingeniería de procesos… buscando eliminar ineficiencias y generar
mayor valor al cliente.
• Innovación: desde planes de innovación, sistemas de vigilancia, procesos y proyectos de innovación,
herramientas de innovación sistemática, open innovation, indicadores de innovación y poner en marcha en las organizaciones, grandes y pequeñas, hábitos y dinámicas
organizativas.

En nuestra práctica de años ayudando en proyectos de innovación estratégica y tecnológica en productos y procesos en organizaciones avanzadas destacamos unas claves resumidas, pero profundas:

Innovar en nosotros mismos. Existen remedios, herramientas y métodos para innovar. Están ahí fuera y funcionan bien… pero la solución debe nacer principalmente desde dentro de nosotros mismos. Este es el problema central. Debemos innovar primero en nosotros mismos, en nuestro aprendizaje, en nuestro pensamiento y comportamiento.

Innovación estratégica. Aunque la palabra innovación no falta en ninguna estrategia de empresa, lo que hay detrás de dicha palabra, deja mucho que desear. A veces no hay plan de innovación, ni recursos asignados ni una actividad de generar proyectos de forma emergente, ni una cartera de proyectos. Otras veces se sigue potenciando mucho la innovación de procesos, que no tiene el poder de introducirnos en nuevos mercados como la innovación de producto, servicio o negocio. La estrategia y la innovación van juntas.

La innovación sistemática. Aunque el talento innovador es escaso, se puede sistematizar la innovación con herramientas con base de conocimiento para hacerlo de forma efectiva y veloz. La innovación ya no es un proceso de azar. Existen herramientas que guían paso a paso a un equipo en el proceso de innovar en producto, formular problemas, ayudan a superar conflictos técnicos y permiten anticipar futuras evoluciones tecnológicas. Podemos y debemos innovar en la forma de innovar.

La dimensión humanística de la innovación se deja en un 2º plano, pero la innovación genera y destruye competencias. La innovación genera temor, requiere gestionar la incertidumbre, potenciar la autoconfianza, mantenemos humildes, una actitud positiva, lograr el compromiso y gestionar la emocionalidad de forma hábil. La creatividad no va ligada al saber. Muchos expertos no son creativos. Estos factores culturales, emocionales, actitudinales y relacionales no podemos dejarlos al azar o considerar que no existen. Debemos innovar en personas.

La innovación se impide o se potencia desde la Dirección. La innovación suele ser abortada consciente o inconscientemente por los que detentan el poder y que evitan que se cuestionen hábitos y “verdades indiscutibles”. Nos cuesta desaprender, olvidar y “bajarnos del burro” incluso estando el burro dando muestras de fuertes debilidades o estando muerto desde hace bastante tiempo. Necesitamos institucionalizar una “desobediencia” organizada.

La innovación es una prioridad para las buenas direcciones de empresas.  La función de la Dirección hoy ya no está ligada al control sino a la innovación.

La innovación se convertirá en crecimiento y riqueza si se gestionan los 3 puntos débiles; que la innovación sea de verdad una estrategia de nuestras empresas, que se fortalezca la innovación sistemática y de que se potencie la vertiente humanística de la innovación. Las herramientas , los sistemas, las organizaciones y la metodología ya existen y funcionan.

Si deseamos crear dinámicas de innovación en las organizaciones debemos tener en cuenta que es clave el conocimiento, la capacidad y el compromiso de las personas.

Sin embargo el ejercicio de este conocimiento, capacidad y compromiso se decide por el dueño del saber, hacer y querer, que es el profesional, la persona.

Esto obliga a crear entornos organizativos donde la libre adhesión, la autonomía, el poder de decidir, la confianza…sean mayores que el control, el ordeno-mando y el miedo.

No existe mercado ni negocio que no haya vivido cambios espectaculares en los últimos 5 años. Con sectores abarrotados y necesidades de clientes saturadas, el “más de lo mismo” ya no sirve. No es suficiente para vivir. Desgraciadamente tampoco sirve el “más de lo mismo pero mejor”. Las estrategias de eficiencia, de “exprimir el limón” ya no sirven como antes. Sin innovación en productos, procesos, gestión y negocios, no hay clientes, no hay empresa, no hay futuro.

La innovación construye para unos pero destruye para otros. ¿En que lado estás? ¿Transformas a otros o te transforman?

El problema no es el este de Europa o China. Son toques de atención para quienes quieran seguir haciendo “más de lo mismo”, sigan haciendo “chinadas” o se queden con los brazos cruzados. A esos, “les van a pasar por el chino” . La cuestión esencial es nuestra decisión.

 Sólo conservamos lo que renovamos. Lo que permanece igual, se acaba por perder. O te autotransformas o te transforman. Transformación habrá, hecha por ti o por otros. Tu decides en que lado estás.

Reflexión: ¿Cuántas cosas nuevas has intentado hacer en los últimos meses? Einstein nos dice que “locura es hacer lo mismo y esperar resultados distintos” ¿Cuántas cosas distintas hemos pensado, planificado y hecho recientemente?¿Cuántas cosas diferentes vamos a pensar y hacer? Tu decides.

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